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Eyewitness Misidentification

Eyewitness misidentification is the single greatest cause of wrongful convictions nationwide, playing a role in 72% of convictions overturned through DNA testing.

While eyewitness testimony can be persuasive evidence before a judge or jury, 30 years of strong social science research has proven that eyewitness identification is often unreliable. Research shows that the human mind is not like a tape recorder; we neither record events exactly as we see them, nor recall them like a tape that has been rewound. Instead, witness memory is like any other evidence at a crime scene; it must be preserved carefully and retrieved methodically, or it can be contaminated.






When witnesses get it wrong
In case after case, DNA has proven what scientists already know — that eyewitness identification is frequently inaccurate. In the wrongful convictions caused by eyewitness misidentification, the circumstances varied, but judges and juries all relied on testimony that could have been more accurate if reforms proven by science had been implemented. The Innocence Project has worked on cases in which:

•  A witness made an identification in a “show-up” procedure from the back of a police car hundreds of feet away from the suspect in a poorly lit parking lot in the middle of the night.

• A witness in a rape case was shown a photo array where only one photo of the person police suspected was the perpetrator was marked with an “R.”

• Witnesses substantially changed their description of a perpetrator (including key information such as height, weight and presence of facial hair) after they learned more about a particular suspect.

• Witnesses only made an identification after multiple photo arrays or lineups — and then made hesitant identifications (saying they “thought” the person “might be” the perpetrator, for example), but at trial the jury was told the witnesses did not waver in identifying the suspect.

Variables impacting accuracy of identifications
Leading social science researchers identify two main categories of variables affecting eyewitness identification: estimator variables and system variables.

Estimator variables are those that cannot be controlled by the criminal justice system. They include simple factors like the lighting when the crime took place or the distance from which the witness saw the perpetrator. Estimator variables also include more complex factors, including race (identifications have proven to be less accurate when witnesses are identifying perpetrators of a different race), the presence of a weapon during a crime and the degree of stress or trauma a witness experienced while seeing the perpetrator.

System variables are those that the criminal justice system can and should control. They include all of the ways that law enforcement agencies retrieve and record witness memory, such as lineups, photo arrays and other identification procedures. System variables that substantially impact the accuracy of identifications include the type of lineup used, the selection of “fillers” (or members of a lineup or photo array who are not the actual suspect), blind administration, instructions to witnesses before identification procedures, administration of lineups or photo arrays, and communication with witnesses after they make an identification.

Click here to learn about reforms the Innocence Project strongly recommends for individual law enforcement agencies and state legislatures.

Decades of solid scientific evidence supports reform
As far back as the late 1800s, experts have known that eyewitness identification is all-too-susceptible to error, and that scientific study should guide reforms for identification procedures. In 1907, Hugo Munsterberg published “On the Witness Stand,” in which he questioned the reliability of eyewitness identification. When Yale law professor Edwin Borchard studied 65 wrongful convictions for his pioneering 1932 book, “Convicting the Innocent,” he found that eyewitness misidentification was the leading cause of wrongful convictions.

Since then, hundreds of scientific studies (particularly in the last three decades) have affirmed that eyewitness identification is often inaccurate — and that it can be made more accurate by implementing specific identification reforms.

 

 

Featured Case: Calvin Willis

One night in 1982, three young girls were sleeping alone in a Shreveport, Louisiana home when a man in cowboy boots came into the house and raped the oldest girl, who was 10 years old. When police started to investigate the rape, the three girls all remembered the attack differently. One police report said the 10-year-old victim didnâ’t see her attacker’s face. Another report — which wasn’t introduced at trial — said she identified Calvin Willis, who lived in the neighborhood. The girl’s mother testified at trial that neighbors had mentioned Willis’s name when discussing who might have committed the crime. The victim testified that she was shown photos and told to pick the man without a full beard. She testified that she didn’t pick anyone, police said she picked Willis. Willis was convicted by a jury and sentenced to life in prison. In 2003, DNA testing proved Willis’ innocence and he was released. He had served nearly 22 years in prison for a crime he didn’t commit.


Click here to read more about Willis’ case.

Error en la identificación de testigos oculares

El error de identificación por parte de testigos oculares es la mayor causa de condenas por error, afectando al 75% de las condenas que posteriormente han sido anuladas tras obtener las pruebas de ADN.

Si bien el testimonio de un testigo presencial puede ser una prueba determinante ante un juez o miembros del jurado, estudios científicos de los últimos 30 años demuestran que en muchas ocasiones la identificación de un testigo ocular no es fiable. Los estudios demuestran que la mente humana no es como una grabadora. Nunca retiene la información exactamente como es ni puede recordar la sucesión de acontecimientos como un aparato electrónico. La memoria de los testigos es como las demás muestras obtenidas en la escena del crimen, debe ser conservada con cuidado y examinada metodológicamente. También es susceptible de ser manipulada.

Cuando los testigos se equivocan

Las pruebas de ADN han demostrado caso tras caso algo que los científicos ya sabían: en muchas ocasiones la identificación de un testigo ocular no es fiable. En los casos de condenas por error causadas por un error en la identificación de un testigo ocular – si bien las circunstancias eran distintas en cada uno de ellos – los testigos, los agentes del orden y los miembros del jurado se apoyaron en un testimonio que podría haber sido mucho más exacto si se hubieran aplicado mejoras al sistema que han sido demostradas científicamente. The Innocence Project ha trabajado en casos en los que:



• El testigo identifico a un sujeto des de detrás del coche de la policía, a mucha distancia del sospechoso, en una zona de aparcamiento mal iluminada y por la noche.
• Al testigo de un caso de violación se le mostró una secuencia de fotografías en las que una sola de ellas – la de aquella persona que la policía sospechaba que era el autor del crimen – aparecía marcada con la letra R (R de Rape, palabra que significa violación en inglés).
• Los testigos cambiaron sustancialmente la descripción del autor (también información vital como altura, peso y presencia o ausencia de pelo facial) después de tener más información sobre un sospechoso en particular.
• Los testigos solo identifican después de ver muchas fotografías o participar en ruedas de reconocimiento y hacen identificaciones poco seguras (indicando que”creen” que una persona “podría ser el autor, por ejemplo) pero al jurado se le indica que el testigo no dudó en identificar al sospechoso.



Variables que tienen un impacto en la exactitud de las identificaciones
Sociólogos de prestigio han identificado dos grandes categorías de variables que afectan la identificación de testigos: variables de estimación y variables del sistema.

Variables de estimación son aquellas que no pueden ser controladas por el sistema judicial penal. Se incluyen factores como la iluminación en el momento del crimen o la distancia desde la cual el testigo vio al autor del crimen. También se incluyen factores más complejos como la raza (se ha demostrado que las acusaciones son menos exactas cuando los testigos identifican a autores de raza distinta). La presencia de un arma durante el crimen y el nivel de estrés o trauma que experimenta el testigo en presencia del autor del crimen también son variables que reducen la exactitud de las identificaciones.

Variables del sistema son aquellas que el sistema penal podría y debería controlar. Incluyen las formas en las que los agentes obtienen y graban las declaraciones de los testigos, como identificaciones en ruedas de reconocimiento presenciales o fotográficas. Las variables del sistema que tienen un impacto sustancial en la exactitud de las identificaciones incluyen la selección de ‘personas de relleno’ (participantes en una rueda de reconocimiento presencial o fotográfica que no son el sospechoso), las instrucciones y recomendaciones que se dan a los testigos antes de proceder a la identificación, como se administran y gestionan las ruedas de reconocimiento presencial y fotográfico y la comunicación después de que un testigo haya hecho una identificación.

Haz clic aquí para obtener más información sobre las reformas que defiende the Innocence Project
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Décadas de pruebas científicas sólidas apoyan reformas en el sistema
Si nos remontamos a años 1800, ya encontramos que los expertos habían llegado a la conclusión de que la identificación de testigos es susceptible de error, y que era necesario reformar los mecanismos de identificación de testigos. En 1907, Hugo Munsterberg publicó “On The Witness Stand,” su libro sobre la fiabilidad de testigos oculares.

Y en 1932, cuando el profesor de la universidad de Yale Edwin Borchard estudió 65 condenas por error para su libro “Convicting The Innocent” descubrió que el error en la identificación de testigos oculares era la mayor causa de condenas por error.

Desde entonces cientos de estudios científicos respetables (especialmente aquellos realizados en las ultimas tres décadas) han concluido que la identificación de testigos oculares es a menudo inexacta y que podría ser mucho mas fiable si se implementaran reformas especificas a los procedimientos de identificación.