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Eduardo Velasquez
Eduardo Velasquez

Incident Date: 12/9/87

Jurisdiction: MA

Charge: Rape, Assault with Intent

Conviction: Agg. Rape (2 cts.), Assault & Batt. w/ Dang. Weapon (2 cts.), Indecent Assault & Batt. on Adult (2 cts.), Assault & Batt. (2 cts.)

Sentence: 12-18 years

Year of Conviction: 1988

Exoneration Date: 8/15/01

Sentence Served: 12.5 Years

Real perpetrator found? Not Yet

Contributing Causes: Eyewitness Misidentification, Unvalidated or Improper Forensic Science

Compensation? Yes

On November 23, 1988, Eduardo Velasquez, charged under the name Angel Hernandez, was convicted by a jury of assault and battery by means of a dangerous weapon, indecent assault, battery on an adult, aggravated rape, and assault and battery. His conviction was affirmed on August 12, 1991.

At about 7:30PM on December 9, 1987, the victim was assaulted as she entered her car, parked on Springfield Avenue in Chicopee. As she opened her car door, she heard a someone behind her and turned to see a man rushing towards her, who then pushed her into her car. The victim was forced to perform fellatio while a knife was held against her back. The assailant ejaculated over her face, hair, and coat. He then looked out the window for about thirty seconds while attempting to pull up his clothing, opened the car door, and fled. The entire incident lasted about twenty minutes.

The victim ran to a nearby convent. The door was opened by a nun, who called the campus police (the convent is located on the campus of a college). The victim gave the police a description of the assailant that was subsequently broadcast over police radio.

At about 8:15PM on the same night, two officers were driving on Stonia Drive in Chicopee. They claimed to see Velasquez standing in the road with his pants open and down about his knees, adjusting his shirt. The officers went to question him and, during that time, they heard over the radio a description of an assailant wanted in connection with a sexual assault. Noticing that Velasquez fit the general description of the assailant, the police asked him if he would go to the scene for an identification procedure, to which he consented. The officers drove Velasquez to the convent, where he stood on the porch while the victim viewed him through the glass and screen front doors of the convent. She stood behind two police officers and viewed Velasquez from between their shoulders and peering through a curtain. The victim was ten to twelve feet from him. She stated that he looked like her assailant, but she couldn't be sure. She then asked Velasquez to speak. Upon hearing his voice, she identified him as her assailant. The victim then asked to see his gloves to be sure. They were passed through the door and shown to the victim. She then said that she was certain that Velasquez was her assailant.

At trial, the defense claimed that Velasquez was mistakenly identified. The police had taken blood, saliva samples, head and pubic hair samples, scrapings from under his fingernails, and a penile swab. The victim was taken to a hospital and samples were collected from her, including oral swabs, rectal swabs, vaginal swabs, clothing, pubic hair combings, and head hair combings. The samples contained spermatazoa, which was tested for blood type and PGM enzymes. The results showed that Velazquez's blood type and PGM type matched the evidence from the crime scene. The lab expert testified about these findings and told the jury that 11 percent of the Hispanic population shares this blood and PGM type.

The lab expert also testified that he found a dark black pubic hair unlike those of the victim but "within the range of the… submitted known pubic hairs" of Velasquez. Another pubic hair was found on the victim's slip that was unlike the victim's hair but was "within the range" of Velasquez's hair samples. Because there is not adequate empirical data on the frequency of various class characteristics in human hair, an analyst’s assertion that hairs are "within a range" is inherently prejudicial and lacks probative value.

Eduardo Velasquez's case was accepted by the Innocence Project in February 1998. The Innocence Project and Sam Silverman, Velasquez's attorney and long-time advocate, filed a motion to gain access to the evidence for DNA testing. In 2001, the evidence was sent to Forensic Science Associates and DNA testing was performed on spermatozoa collected as evidence. The results excluded Velasquez, who was exonerated and released on August 15, 2001. The Innocence Project also worked with several other local attorneys, including the New England Innocence Project.

Eduardo Velasquez spent thirteen years in prison for a crime he did not commit.

Eduardo Velasquez
Eduardo Velasquez

Incident Date: 12/9/87

Jurisdiction: MA

Charge: Rape, Assault with Intent

Conviction: Agg. Rape (2 cts.), Assault & Batt. w/ Dang. Weapon (2 cts.), Indecent Assault & Batt. on Adult (2 cts.), Assault & Batt. (2 cts.)

Sentence: 12-18 years

Year of Conviction: 1988

Exoneration Date: 8/15/01

Sentence Served: 12.5 Years

Real perpetrator found? Not Yet

Contributing Causes: Eyewitness Misidentification, Unvalidated or Improper Forensic Science

Compensation? Yes

El 23 de noviembre de 1988, Eduardo Velasquez, contra quien se habían presentado cargos bajo el nombre de Angel Hernandez, fue condenado por un jurado por asalto con arma peligrosa, asalto indecente, asalto a un adulto, violación con agravantes, y asalto con arma. Su condena fue confirmada el 12 de agosto de 1991.

Sobre las 7.30 PM del 9 de diciembre de 1987, la víctima fue asaltada cuando entraba en su coche, aparcado en la avenida Springfield, en Chicopee. Mientras abría la puerta del coche oyó como alguien se acercaba por detrás y se giró al tiempo que vio como un hombre se abalanzaba sobre ella y la obligaba a entrar en el coche. El atacante la obligó a practicarle una felación mientras la amenazaba con un cuchillo que le puso en la espalda. El asaltante eyaculó sobre la cara de la víctima, pelo y cuello. Entonces miró por la ventana durante unos treinta segundos mientras intentaba vestirse. Abrió la puerta del coche y se fue. Todo ocurrió en un espacio de tiempo de unos 20 minutos.

La víctima corrió hacia un convento cercano. Una monja le abrió la puerta y llamó a la policía del campus (el convento está situado en el campus de una universidad). La víctima dio a la policía una descripción del atacante, que fue difundida a través de la radio del departamento de policía.

Sobre las 8.15PM de esa misma noche dos oficiales de policía conducían por la carretera de Stonia en Chicopee. Aseguraron haber visto a Velasquez en la carretera y con sus pantalones bajados hasta sus rodillas y ajustándose la camisa. Los policías lo interrogaron y durante el interrogatorio oyeron por la radio la descripción del asaltante buscado con relación al ataque sexual. Percatándose de que Velasquez encajaba con la descripción genérica del asaltante, los policías le preguntaron si podía ir a la escena del crimen para participar en un procedimiento de identificación y Velasquez accedió. Los policías lo llevaron hasta el convento, donde permaneció en la entrada mientras la víctima lo observaba desde detrás de los cristales de la puerta principal del convento. La víctima, escondida detrás de dos oficiales de policía, miraba a Velasquez desde detrás de los hombros de los agentes y a través de unos cristales parcialmente tapados por unas cortinas. La víctima estaba a una distancia aproximada de diez a doce pies de Velasquez. La víctima indicó que Velasquez se parecía a su agresor pero que no podía estar segura. Pidió a Velasquez que hablara. Después de oír su voz, lo identificó como su agresor. La víctima entonces pidió ver sus guantes para estar segura. La policía hizo entrar los guantes de Velasquez. La víctima confirmó que se trataba de su agresor.

Durante el juicio la defensa alegó que su cliente había sido identificado por error. La policía había tomado muestras de sangre, saliva, vello púbico y pelo, muestras de debajo de las uñas y cortes producidos por el pene. La víctima fue llevada a un hospital y se le tomaron muestras orales, vaginales, rectales, de la ropa, pelo y vello púbico. La evidencia incluyó espermatozoides y un laboratorio conductó pruebas de tipo de sangre y la encima PGM. Los resultados indicaron que el tipo de sangre y PGM de la evidencia fue la misma de la sangre de Velazquez. El experto testigo y también indicó que aproximadamente el 11% de la población hispana tiene este tipo de sangre y PGM. Adicionalmente el experto testificó que había encontrado una muestra de vello púbico que no coincidía con los de la víctima pero sí con los de Velasquez. Otro vello púbico se encontró en la ropa interior de la víctima que tampoco era como el vello púbico de la víctima pero sí parecido al vello púbico de Velasquez.

Innocence Project aceptó el caso de Eduardo Velasquez en febrero de 1998. Innocence Project y Sam Silverman, el abogado de Velasquez, presentaron una moción para tener acceso a las pruebas biológicas para practicar exámenes de ADN. En el 2001, las muestras fueron enviadas a Forensic Science Associates y se practicaron pruebas de ADN en los espermatozoides que se había guardado como prueba. Los resultados demostraron que Velasquez era inocente del crimen. Velasquez fue exonerado y puesto en libertad el 15 de agosto de 2001. Innocence Project trabajó con otros abogados locales y también el Innocence Project de Nueva Inglaterra.

Eduardo Velasquez pasó trece años en la cárcel por un crimen que no había cometido.