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Christopher Ochoa
Christopher Ochoa

Incident Date: 10/24/88

Jurisdiction: TX

Charge: Murder, Sexual Assault

Conviction: Murder

Sentence: Life

Year of Conviction: 1989

Exoneration Date: 2/6/02

Sentence Served: 11.5 Years

Real perpetrator found? Yes

Contributing Causes: False Confessions / Admissions

Compensation? Yes



Nancy DePriest was raped and murdered in her work place in Austin, Texas in 1988. Chris Ochoa pled guilty to the murder of DePriest and his friend, Richard Danziger, was convicted of rape. Ochoa had confessed to the crime and had implicated Danziger. It would be discovered, however, that his confession was coerced and that neither man had anything to do with the slaying or raping of DePriest.

The victim worked at a Pizza Hut in Austin, where she had been tied up with her bra, raped, and shot in the head in the wake of an early morning robbery. She was still alive when the police arrived but died later that night. The police began investigating local Pizza Hut employees on the theory that a master key was used to gain entry.

Christopher Ochoa and Richard Danziger were roommates who also worked at an Austin area Pizza Hut. They were observed by a Pizza Hut waitress eating and drinking beer in what she surmised to be a toast to the victim. Police questioned Ochoa and Danziger in November 1988, and the two subsequently became the main suspects.

In their interviews, the police noted that Danziger seemed to know much about the crime that was not public knowledge.

Ochoa was questioned separately and the police reported that he had confessed his involvement in the crime, pointing to Danziger as the assailant who shot DePriest after they robbed the restaurant. The state offered to give him a life sentence if he agreed to plead guilty and testify against Danziger at trial. Under threat of receiving the death penalty and by the advice of his attorney, Ochoa agreed to their terms. At trial, Ochoa changed his story and claimed that he, not Danziger, had shot DePriest. Consequently, prosecutors charged Danziger with rape instead of the murder.

Ochoa testified that the two had planned to rob the Pizza Hut, had tied up and raped DePriest, and that he had shot her because she recognized him. Danziger presented an alibi defense, claiming to have been with his girlfriend that night. He could give no reason for why Ochoa would testify against him. The only forensic evidence that linked Danziger to the crime was a pubic hair found near the blood in the restaurant that, when microscopically examined, was consistent with Danziger’s pubic hair. There was semen evidence collected but the crime laboratory reported that the amount was very small. Though no experts testified that the semen could link Danziger, one expert claimed that the semen on a vaginal swab was compatible with Ochoa. Both men received life sentences.

Years later, letters were sent to the police, then Governor Bush’s office, and the District Attorney’s Office. The letters revealed detailed knowledge of the crime. The author of the letters, Achim Marino, was in prison on other convictions with three life sentences. He had apparently undergone a religious conversion while attending an Acoholics/Narcotics Anonymous program whereby he was obligated to confess his responsibility for the DePriest murder. He also wrote that he did not know either Ochoa or Danziger and did not know why they would confess to a crime that he had committed. Marino also stated that he had sent confessions to other offices, including a newspaper and the ACLU, but that his letter had not been answered.

After police received another letter from Marino that contained a detailed description of the scene, they began investigating the case again. Marino’s letter told them how to locate items that were stolen from the Pizza Hut, which the police obtained. Investigators approached both Danziger and Ochoa again. Danziger had sustained injuries to his head while in prison and was housed in a mental institution. Ochoa gave them the same story he had told at trial.

Ochoa went on to contact the Wisconsin Innocence Project, headed by Keith Findley and John Pray. Students there began investigating his claim of innocence. The prosecution had some of the evidence that excluded Ochoa and possibly Danziger as well, and inculpated Marino. This evidence was purportedly contaminated in testing.

Forensic Science Associates, a private forensic laboratory in California, had retained a sample from testing performed at the time of the trial in 1989. Using newer testing methods, FSA was able to exclude both Ochoa and Danziger as sources of the spermatozoa. Chris Ochoa and Richard Danziger were exonerated in 2002.

Ochoa was greeted by the Wisconsin Innocence Project staff and students who helped him prove his innocence. Ochoa now states that his confession and implication of Danziger were the results of police pressure and fear of the death penalty, citing periods of time when they harassed him and threatened him with the consequences of not confessing.
Christopher Ochoa
Christopher Ochoa

Incident Date: 10/24/88

Jurisdiction: TX

Charge: Murder, Sexual Assault

Conviction: Murder

Sentence: Life

Year of Conviction: 1989

Exoneration Date: 2/6/02

Sentence Served: 11.5 Years

Real perpetrator found? Yes

Contributing Causes: False Confessions / Admissions

Compensation? Yes

Nancy DePriest fue violada y asesinada en su lugar de trabajo en Austin, Texas, en 1988. Chris Ochoa se declaró culpable del asesinato de DePriest y su amigo, Richard Danziger, fue condenado por violación. Ochoa había confesado la autoría del crimen y había implicado a Danziger. Más tarde se descubriría que su confesión había sido forzada y que ninguno de los dos hombres tenía nada que ver con la muerte y violación de DePriest.

La víctima trabajaba en un Pizza Hut en Austin y fue atada con su sujetador, violada y recibió un disparo en la cabeza en el marco de un robo cometido a primera hora de la mañana. Aún estaba viva cuando la policía llegó pero murió esa misma noche. La policía investigó empleados locales de Pizza Hut bajo la teoría de que el autor del crimen había entrado en el establecimiento con una llave maestra.

Christopher Ochoa y Richard Danziger eran compañeros de piso y los dos trabajaban en un Pizza Hut del area de Austin. Una camarera del Pizza Hut los había visto comiendo y bebiendo cerveza, y llegó a la conclusión de que brindaban por su crimen. La policía interrogó a Ochoa y a Danziger en noviembre de 1988, y los dos pasaron a ser los principales sospechosos del crimen.

En los interrogatorios la policía llegó a la conclusión de que Danziger tenía más información del crimen que la que se había hecho pública.

Ochoa fue interrogado por separado y la policía informó de que había confesado su participación en el crimen y había señalado a Danziger como el asesino de la víctima después de que los dos hubieran atracado el establecimiento. El Estado de Texas ofreció a Ochoa la posibilidad de una sentencia a cadena perpetua si se declaraba culpable y testificaba en contra de Danziger en el juicio. Bajo la amenaza de ser condenado a muerte y aconsejado por su abogado, Ochoa decidió aceptar la oferta. En el juicio cambió la versión inicial de los hechos y afirmó que él, y no Danziger, había disparado a DePriest. La acusación presentó cargos por violación contra Danziger en vez de asesinato.

En su testimonio, Ochoa afirmó que los dos habían planeado en robo a Pizza Hut, habían atado y violado a DePriest y que había sido él quien le había disparado porque ella lo había reconocido. Danziger presentó una coartada; aseguró haber estado con su novia en el momento del crimen. No pudo dar ninguna explicación del porque Ochoa lo involucraba en el crimen. La única prueba forense que vinculaba a Danziger con el crimen era un pelo púbico encontrado cerca de la sangre de la víctima en el restaurante que, cuando fue examinado en el microscopio, coincidía con el pelo público de Danziger. También se encontró semen en la escena del crimen pero el laboratorio criminal indicó que la muestra era demasiado pequeña para ser examinada. Si bien ningún experto pudo testificar que el semen era de Danziger, un experto aseguró que el semen encontrado en la vagina de la víctima era compatible con el de Ochoa. Ambos hombres fueron condenados a cadena perpetua.

Años después, la policía, la oficina del entonces gobernador Bush y la oficina del fiscal del distrito recibieron cartas con información detallada del crimen. El autor de las cartas, Achim Marino, estaba cumpliendo tres cadenas perpetuas por otros crímenes. Por lo visto se había convertido a la religión después de participar en un programa de Alcoholicos y Narcóticos Anónimos y se había sentido con la obligación de confesar el crimen de DePriest. También indicó que no conocía a Ochoa ni a Danziger y no sabía porque ninguno de los dos se había declarado culpables de un crimen que él había cometido. Marino también indicó que había mandado su confesión a otras oficinas, entre ellas, un periódico y la ACLU, pero su carta no había recibido respuesta.

Después de que la policía recibiera otra carta de Marino en la que describía detalladamente la escena del crimen, reiniciaron la investigación. La carta de Marino les indicó como encontrar algunos objetos robados del Pizza Hut. La policía los localizó. Los investigadores volvieron a interrogar a Danziger y a Ochoa. Danziger se había lesionado la cabeza en la cárcel y se encontraba en una institución mental. Ochoa repitió la misma historia que había contado en el juicio.

Ochoa contactó con el Proyecto Inocencia (Innocence Project) de Wisconsin, coordinado por Keith Findley y John Pray. Un grupo de estudiantes empezaron a investigar sus alegaciones de inocencia. La acusación conservaba las pruebas que habían sido contaminadas a propósito en los exámenes forenses y que demostraban que Ochoa y Danziger nada tenían que ver con el crimen y apuntaban hacia la autoría de Marino.

Forensic Science Associates, un laboratorio privado en California, había conservado una muestra de los exámenes practicados en el momento del juicio en 1989. Utilizando nuevos métodos FSA pudo demostrar que el semen hallado en la escena del crimen no pertenecía ni a Ochoa ni a Danziger. Chris Ochoa y Richard Danziger fueron exonerados en 2002.

Ochoa asegura que su confesión y la implicación de Danziger obedecieron a la presión ejercida por la policía y al temor de ser condenado a muerte, citando momentos de la investigación en los que fue amenazado de las consecuencias que tendría no confesarse culpable.